¿Por qué las vacaciones nos sientan tan bien?

Este pensamiento nos aborda una y otra vez cuando se acercan los meses estivales. Las vacaciones son un anhelo para todos y no hay nada mejor que tener tiempo para hacer lo que nos gusta y relajarnos del estrés al que estamos sometidos día tras día. Una investigación científica ha descubierto lo que muchos sabemos intuitivamente: lo que en realidad necesitamos es tomarnos un descanso del trabajo, cualquiera que sea el lugar del mundo donde vivimos, pero… ¿Qué es lo que hace que “estar de vacaciones” estimule nuestro bienestar, alivie el estrés y nos ayude a vivir una vida más plena?

Ansiamos psicológicamente las vacaciones porque nuestras neuronas desean dos cosas más que nada para lograr la plenitud a largo plazo: novedades y desafíos. Las vacaciones ofrecen ambas cosas en abundancia. Además, los estudios muestran que son buenas para lo que nos enferma (o podría llegar a hacerlo). Según un estudio de la Universidad de Boston, los hombres que no se habían tomado vacaciones en varios años tenían un 30% más de probabilidades de sufrir ataques cardíacos que aquellos que sí lo habían hecho. Además, las actividades del tiempo libre (entre las que se incluyen las vacaciones) “contribuyeron a elevar los niveles emocionales positivos y generaron menos depresión”, por no hablar de cifras más bajas de presión arterial y cinturas más pequeñas.

Claves para disfrutar de las vacaciones

  1. Disfrute de su sueño
  2. Muévase
  3. Convierta la planificación en parte de la diversión
  4. Restablezca sus vínculos sociales
  5. No convierta las vacaciones en un trabajo

Pero ojo…¡lo sentimos!

El bienestar con el que regresamos de unas vacaciones comienza a desvanecerse a la primera semana. Y dos semanas después, nos sentiremos tan cansados como antes de haber apagado el ordenador y hecho las maletas.

nlladm

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